Le propongo esto: no sigo escribiendo, tiro el chicle, cambio el pantalón por una falda, imagino su colonia, llego a su casa, entro a su cama, me escondo entre las sábanas, percibo su colonia, me transformo en su sábana, aprisiono su firmeza y exprimo sus ganas.
La única condición: olvídese de regresar a mi mente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario