-sí, con la deliciosa sal que la hace comible-
no solo porque ya no quiero,
sino porque hay cosas que se pueden dejar
después de haberlas probado,
después de haberlas ensalzado.
La doy con la sal que le puse,
y si se le acaba,
quien la tenga
-si quiere agarrarle el gusto-
tendrá que buscar su propio mineral
porque el mío tiene un mejor uso.