…entonces tomé la vista, la sentí. Vi el aire, y esta vez no ignoré mi existencia, la resalté, y reconocí, a toda ella, y me fue apacible.
...extrañé lo que me quitaron, pero supe que no requerí lo que tuve. El momento conmovió mis entrañas, y refrescó mi reflejo.
...las brisas me enviaron otra duda, pero al menos con ellas se fue lo que no necesité desde un principio-¿o quizá sí?-. No importa.
Nada importa, porque ahora, la soledad no solo es aceptable, también deleitable.