E: Solo digo que eso de regar en vano, en desiertos y en cemento, especialmente en cemento, es tan pero tan estúpido que es inconcebible que sea constante... algo estoy haciendo mal.
Y: Repito, es que es probable que usted naciera con ese gen.
E: Aunque bueno, si no fuese así, sería alguien con amargura, como con oxido en las venas, o lo peor, alguien inclusive inerte. Nadie quiere a la gente así ¿cierto?
Y: Definitivo, sí tiene ese gen. Yo lo llamo gen, llámelo como quiera.
E: ¡Alto! ¿Y si ese gen se mostrara solo en ciertos casos excepcionales? Es decir, cuando otros factores se vean involucrados.
Y: Igual lo tendría.
E: ¿Y si solo saliera ante un factor y en un caso en específico?
Y: Sería intermitente, pero siempre lo tendría.
E: Maldita genética. ¿Y ahora qué hago?
Y: Nada. Ya nació así.
E: ¡No! ¿Me está diciendo que ese desprendimiento absurdo (eso sí, ocasional), cuya tendencia me inclina a perder el tiempo con resultados áridos, siempre lo tendré y no podré hacer nada al respecto?
Y: Exacto.
E: (silencio) ¿Acaso no le he ayudado lo suficiente en otras ocasiones? ¿No he sido incondicional y he dejado atrás muchas cosas por salvaguardar sus intereses?
Y: Sí, lo ha hecho.
E: Entonces, ¡haga algo y ayúdeme!
Y: No.
E: ¿Por qué?
Y: Porque la del gen es usted, no yo.