La única condición: olvídese de regresar a mi mente.
jueves, 18 de julio de 2013
Propuesta 1
Le propongo esto: no sigo escribiendo, tiro el chicle, cambio el pantalón por una falda, imagino su colonia, llego a su casa, entro a su cama, me escondo entre las sábanas, percibo su colonia, me transformo en su sábana, aprisiono su firmeza y exprimo sus ganas.
martes, 16 de julio de 2013
Descubrimiento
Es que pensándolo bien yo necesito saber del día que tuvo, si vio la luna hoy, necesito que no ignore que es la misma luna que yo vi, que no esté más lejos de 24 horas, que insista comer esa pizza, que altere mis nervios, que los calme, que los vuelva a alterar.
Y es que pensándolo bien: necesito.
Y es que pensándolo bien: necesito.
miércoles, 6 de febrero de 2013
La conjetura de la genética
E: Solo digo que eso de regar en vano, en desiertos y en cemento, especialmente en cemento, es tan pero tan estúpido que es inconcebible que sea constante... algo estoy haciendo mal.
Y: Repito, es que es probable que usted naciera con ese gen.
E: Aunque bueno, si no fuese así, sería alguien con amargura, como con oxido en las venas, o lo peor, alguien inclusive inerte. Nadie quiere a la gente así ¿cierto?
Y: Definitivo, sí tiene ese gen. Yo lo llamo gen, llámelo como quiera.
E: ¡Alto! ¿Y si ese gen se mostrara solo en ciertos casos excepcionales? Es decir, cuando otros factores se vean involucrados.
Y: Igual lo tendría.
E: ¿Y si solo saliera ante un factor y en un caso en específico?
Y: Sería intermitente, pero siempre lo tendría.
E: Maldita genética. ¿Y ahora qué hago?
Y: Nada. Ya nació así.
E: ¡No! ¿Me está diciendo que ese desprendimiento absurdo (eso sí, ocasional), cuya tendencia me inclina a perder el tiempo con resultados áridos, siempre lo tendré y no podré hacer nada al respecto?
Y: Exacto.
E: (silencio) ¿Acaso no le he ayudado lo suficiente en otras ocasiones? ¿No he sido incondicional y he dejado atrás muchas cosas por salvaguardar sus intereses?
Y: Sí, lo ha hecho.
E: Entonces, ¡haga algo y ayúdeme!
Y: No.
E: ¿Por qué?
Y: Porque la del gen es usted, no yo.
Y: Repito, es que es probable que usted naciera con ese gen.
E: Aunque bueno, si no fuese así, sería alguien con amargura, como con oxido en las venas, o lo peor, alguien inclusive inerte. Nadie quiere a la gente así ¿cierto?
Y: Definitivo, sí tiene ese gen. Yo lo llamo gen, llámelo como quiera.
E: ¡Alto! ¿Y si ese gen se mostrara solo en ciertos casos excepcionales? Es decir, cuando otros factores se vean involucrados.
Y: Igual lo tendría.
E: ¿Y si solo saliera ante un factor y en un caso en específico?
Y: Sería intermitente, pero siempre lo tendría.
E: Maldita genética. ¿Y ahora qué hago?
Y: Nada. Ya nació así.
E: ¡No! ¿Me está diciendo que ese desprendimiento absurdo (eso sí, ocasional), cuya tendencia me inclina a perder el tiempo con resultados áridos, siempre lo tendré y no podré hacer nada al respecto?
Y: Exacto.
E: (silencio) ¿Acaso no le he ayudado lo suficiente en otras ocasiones? ¿No he sido incondicional y he dejado atrás muchas cosas por salvaguardar sus intereses?
Y: Sí, lo ha hecho.
E: Entonces, ¡haga algo y ayúdeme!
Y: No.
E: ¿Por qué?
Y: Porque la del gen es usted, no yo.