viernes, 16 de diciembre de 2011

De actualizaciones

Sigo creyendo que tengo 25, ¡damn!, ¿por qué maldigo en inglés? Malditas series gringas. Malditas pelis hollywoodenses. Malditos Brad y Angelina que buscan propiedades.

Voy de nuevo. Empecé mal. Es que uno escribe por desahogo, otros para jactarse, para recordarnos al resto de mortales que no podemos escribir con tanto talento. Maldito Saramago que se adueñó de mi 2011. Malditos mayas que no me dejarán terminar el 2012.

Ya ni de Chema es necesario gastar saliva. Se nos fue el año, según un calendario. El Ministerio está cerrado, hasta nuevo aviso. No voy ni a intentar llamar, ni informarte que no llames. De todas formas me importa poco tu tiempo, menos el malgastado.

No hay domingo sin pereza. Así que a improvisar con la alacena, y darme un gusto. Voy a caminar, espero que no me asalten. No creo, uno “conoche”, como dicen los pipis que juegan de ser folclóricamente yatas. Sí sí, como esos que nunca han llegado a decírselo a los compas de la esquina, porque sus barrios no tienen esquinas, porque no tienen barrios.

Si tuviera una cámara grabaría el cielo. No hay nada más especial que grabar el cielo. Luego te lo enseñaría, te diría que es domingo, que ya no ocupamos al Ministerio, que igual nos podemos sentar en aquel palo que trajo la marea, o caminar por el peligroso Jacó, es más, ¿una tanda de pelis británicas?

Ya más tarde, maldeciría en inglés, y caería en cuenta de que no tengo 25, y que nada de esto te escribiré.



miércoles, 7 de diciembre de 2011

Resaca aleccionadora

¿quién fuese vos,
que un día emocionas,
y otro desilusionas,
que le es tan simple culpar al alcohol,
y dejar un beso plantado?

¿quien fuese ingenua,
con mayor interés,
creyente de palabras
y no de acciones?

¿qué fue esto, que estaba sobre valorado?

No hay que entenderlo, hay que borrarlo.


jueves, 1 de diciembre de 2011

Compañía

con que parezca interesarle las generalidades de mi rutina,
con que su hola alegre el espíritu,
con que mi imaginación lo ubique sobre mí,
con que me quiera, a mí y a mis piernas en su cama,
con que sea yo quien atraviese muchos de sus valiosos pensamientos...
...es suficiente para querer saber cómo hacerlo feliz.