Solo que te extraño.
Y a él.
Solo que no te recuerdo mucho. Por fortuna.
Solo que le recuerdo las partes deliciosas. Mejor aún.
Solo que pienso en tocarle dentro del pantalón.
Y en que la pared te ayude a no dejarme caer.
Sí. Estoy bien.
Porque acepté sus deficiencias,
y la que tienes en común: no saber querer.
2 comentarios:
Diay sí... francamente sus escritos me resultan adictivos...
En serio: ¡gracias por leerlos!
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