un par de enredos,
y la mala ubicación de la simpatía
y la "percepción ajena"....
de la nada,
el público califica y crucifica.
no hay espacio para redimirse,
todos desconocen al (no) cristo,
pero aun así,
lo enjuician y clavan....
Al menos le queda un último deseo,
bien aprovechado: ¡excremento para sus cenas!
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