Es que más que quererla, la complicidad intima más que el deseo que sabemos sigue presente....
Por eso lo ataco, entienda, sus barreras alistan mis guantes.
Recuerde que el primer golpe no fue mío, ni el segundo, ni el tercero, quizá el cuarto...pero era necesario, ya no debía minimizarme tanto, menos a cambio de tanta estupidez ideológica...
Así que, sí, querría atajar esos dulces y escasos arrebatos...y lamerlos insaciablemente, pero no debo, y ya no puedo...
Sé que no es indoloro, pero su cegada existencia lo lamenta menos que yo.
3 comentarios:
Un gusto leerte también!
Te sigo!
Geniaaaaaaaaaaaaaal.
Bien anónima, bien.
Me encantó la parte de los guantes. ES TAAAAAANNNNN CIERTO.
Cuidate mucho.
Abrazo, beso y magia.
Gracias Nati. Sí, ni modo..así son las cosas... y la vida!!
Abrazo igual! :)
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