No podía haber más simplicidad dentro de lo que se puede describir como advertencia. Como mínimo es -o era- lo esperable, y ahora, antójese de abstenerse a gesticular ante mi reclamo.
Siga, ahí sentado, pero sin los ojos esquivos, busque agallas para sacar lo que omitió y ocultó por puro comfort injustificado.
Reconozca lo necesario que fue mi presencia por un tiempo. Hágame el favor a mí, sí, a mí, aunque al hacerlo le servirá más a su experiencia y a su futuro -si lo quiere tener, por supuesto-.
Ahora, como nunca, escupa el deseo y compañía que no se animó a terminar de querer (me).
Sobreentendidas las razones, así que no intente darse placebos.
Más bien, siéntese y grite(nos) ¿se queda o se va?
2 comentarios:
Síiiiiiiiiiii, eso me gusta.
"...y ahora, antójese de abstenerse a gesticular ante mi reclamo".
Me he reído no sabés cuanto.
Y además lo veo en escena entonces me río más.
jajaja... sí como una escena, imaginaria...:P
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