viernes, 30 de abril de 2010

Justo propósito natural

Sí, me aprovecho. De la cercanía, la disfruto y la toqueteo. Los pechos se aferran a tu torso, mi oreja escucha tu hombro, y la sumisión se adueña de mi cuerpo al compás torpe, pero firme, de tu ritmo.

¿Será la juventud o lo delicioso que la vista calcula con la imaginación? quizá ambos.

Vuelvo, -ahora con más lujuria- y me aseguro que tu entrepierna me sienta, y finjo torpeza para inyectarme, aun más, esa seguridad incipiente que empapa mis labios... Sonrío, creo que de la pena que no siento ante tu delatada escasa edad.

La canción se acaba, y aunque no quiera soltar tu espalda, ni que me sueltes, me alejo, poco antes de que olvide el decoro y las manos lleguen a tu cierre.

Sí, me aprovecho. Porque tu cuerpo me lo exige, porque en el justo propósito natural es lo que necesitas succionar para vivir. Y yo, yo me aprovecho de eso.


2 comentarios:

Marte dijo...

Si, me aprovecho, pero para decirte que el post está simplemente exquisito!!

Arrc dijo...

Mil gracias!!!