Y así, ya balanceados, los derroches que ansío, los daría, con la misma fuerza que los contiene.
Solo entonces, ya no usaría más, como siempre me generas, este: mi lado hipotético.
Si pudiera, nadaría
mar adentro,
con cómplices de corales y algas
y sales de espalda.
Invitaría burbujas,
con escamas y sin alma,
que estallen avergonzadas
hacia la superficie.
Me ondearía,
y mojaría los poros,
con tu cuerpo como esponja
y la profundidad de testigo.